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“Common” mola la sauna

Yo de saunas no es que sepa mucho.
Sé que el gobierno de Finlandia creó a principios de los 2000 un set de emojis
para definir su cultura y que la sauna es uno de ellos, pero nunca conseguí
instalármelos en telegram.
Si no recuerdo mal, la primera vez que fui a una sauna fue en spa-gimnasio en
Extremadura. Había estado en algún hammán en Marruecos, pero eran
distintos.
Años más tarde en Barcelona fui algunas veces a la sauna de la piscina de la
Barceloneta, donde a veces te encontrabas con gentes de la farándula y otras
con vecinas de barrio de toda la vida.
No he estado en una Sauna Gay pero incluso por ahí creo que se abren no
sólo poros si no espacios interesantes.
Un compañero de trabajo me contó que en el Nook de Poble Sec, donde él
tenía su local de ensayo, construyeron una sauna, no sé si sigue funcionando,
pero la idea de tener una sauna en un espacio de trabajo y creación
compartido, me parecía bien interesante.
Puede que haga unos quince años de aquello.
Recuerdo que un amigo que vivía en la montaña se construyó una sauna por
aquella época. Me contó que un tipo les había regalado (porque ya no lo
usaba) el dispositivo-sauna. Y a partir de ahí empezaron a construir una
cabaña para contener y dar vida a la sauna. No se me olvida que me dijo, es
como si te regalan una cama y le haces un casa para tenerla.
Tanto la sauna del Nook como la de la montaña, a mí me parecían proyectos
de construcción material de bienestar en toda regla.

Esas junto con algunas experiencias de uso más, son las cosas que puedo
decir de las saunas.
Pero creo que lo importante es que tanto las saunas de gym privado, o en las
de las piscina de barrio o en saunas “auto” construidas, las saunas dan gustito
y generan una socialidad, una manera de estar juntos, difícil de ver en otros
espacios.
Porque esa forma de estar es cuerpo a cuerpo, de un espectro amplio de
edades, es una forma de estar que no pasa tanto por la palabra, ni por el
consumo, ni por la fiesta, aunque pueda ser una forma de celebración.
Por eso me parece que tiene sentido que se esté planteando explorar la
posibilidad ya no sólo de construir saunas en “nuestros chiringuitos”, si no de
pensar un modelo de saunas del común o en una posible “commons” sauna.
Aunque hay experiencias nacidas de la autogestión en este sentido, es
interesante el reto de pensar con y no sólo con la admiración un sistema de
saunas. Creo que la sauna es un espacio muy especial: en una habitación
caliente, donde estar juntos sucede de una forma muy singular. Todos
deberíamos poder parar al menos una hora a la semana para desnudarnos, y
en un casi silencio estar en comunidad. La sauna tiene mucho de cuerpo,
respiración, transpiración y también de escucha, reposo y casi meditación. Es
salud, pero no es una consulta, es cuerpo pero no es un deporte, es un rito
pero no es un templo, es estar juntos pero no es un bar.
Claro que para que se extiendan las propuestas y se construyan estas saunas
del común una vez más hace falta algo más que un espacio o una
infraestructura. Se requieren comunidades y protocolos de gestión a medio
largo plazo, que pasen por preguntarse cómo se gestiona y no sólo cómo se
construye.
Lo que me resulta interesante de pensar en un modelo de “saunas del común”
es pensar qué hace a estas saunas distintas de las saunas piscina pública, y
diferentes a la sauna de un colega. Esta pregunta sigue sin ser nada nueva, en
el entorno de los commons, pero no por eso vamos a dejar de hacérnosla.
Por ello, que se haya lanzado la propuesta de construir y plantear un modelo
común de saunas me parece una doble oportunidad, primero para no esquivar
de nuevo el tema de la gestión, yendo más allá quien paga o quien construye
y en segundo lugar, para construir espacios que nos provoquen otros modos
de estar juntos, y en esto segundo tengo un especial interés.


Esta historia fue escrita en 2018 por Carla Boserman para el #20CumpleDeZEMOS98.

La dinámica del juego fue la siguiente:

  1. Hicimos una tirada del juego Commonspoly para asignar un recurso a cada participante.
  2. Se le asignó dicho recurso en un régimen de propiedad privada, pública o común.
  3. Cada participante desarrolló una historia en torno al recurso en 2028. En el formato que cada una consideró más adecuado a sus propósitos.

A Carla Boserman le tocó sauna en régimen de bien común. Puedes encontrar más información sobre el juego en nuestra web.

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